La limpieza con ozono obtuvo una gran popularidad al final del confinamiento por el Covid-19. Especialmente cuando los negocios comenzaban a levantar sus persianas y todas las medidas de seguridad e higiene parecían pocas para dar una imagen de seguridad al cliente. Sin embargo, se ha demostrado que no existe ninguna evidencia científica que avale que este gas sea efectivo para desinfectar del coronavirus.

¿Para qué sirve la limpieza con ozono?

El ozono es un gas oxidante que destruye la materia orgánica. Y a pesar de que este gas no tiene lugar en la lista del Ministerio de Sanidad de productos autorizados para desinfectar superficies o desinfección aérea para la Covid-19, son muchas las empresas que han invertido cuantiosas cantidades en estos equipos.

Pero lo cierto es que ningún estudio demuestra que el ozono sea efectivo contra el SARS-CoV-2. Éste tan sólo es útil para higienizar el agua, eliminar malos olores y desinfectar el agua de piscinas o líquidos residuales.

Por este motivo, los expertos aconsejan a los negocios invertir en maquinaria de limpieza industrial y productos de limpieza profesionales que sí están catalogados como desinfectantes útiles para eliminar restos del virus de las superficies.

Los peligros de usar ozono como desinfectante

El Ministerio para la Transición Ecológica publicó el 13 de mayo una nota informativa en la decía que indicaba que “está permitido comercializar ozono como desinfectante siempre que se ajuste a la normativa en vigor, minimizando en lo posible su liberación al medio ambiente”, ya que se trata de un poderoso contaminante conocido. Por lo que su liberación incontrolada puede suponer un riesgo para el medio ambiente a tener en cuenta. Aunque no es este su único peligro. Según los expertos la limpieza con ozono puede suponer una falsa sensación de seguridad, y provocar que los usuarios bajen la guarda, lo que potenciaría los riesgos del Covid-19.

Para que el ozono sea efectivo como desinfectante debería usarse una dosis de 20 partes por millón (ppm), y con una humedad relativa al 80€. El problema es que para los humanos este gas ya es tóxico a partir de 0,5ppm. Cuando se sobrepasa este límite, el ozono puede causar inflamación pulmonar y contribuir a la aparición de mutaciones de este virus.

Otro de los motivos por los que el ozono no es efectivo para acabar con el coronavirus, es que según los expertos “este virus no es tan prevalente, no hay tanto virus, no está por todos ladosni en la atmósfera, ni en los suelos, ni esperándonos en la calle...; tampoco hay concentración de virus en superficies de colectividades, si no la seroprevalencia no sería del 5%, habría mucha más gente que habría entrado en contacto con el virus”. Además, cuanto más porosa sea la superficie a la que se aplica, menos efectivo es.

Un remedio caro de producir

Otro de los problemas de la limpieza con ozono es su precio. El ozono es caro de producir, ya que éste se produce en el mismo lugar en el que se aplica.

Una máquina se encarga de recoger oxígeno del ambiente, y con una descarga eléctrica divide la molécula de O2, y la convierte en otra de O3. Pero para producir 20 ppm –20 g por m3– para desinfectar una habitación de 45 m3, se necesitan 900 g de ozono. Teniendo en cuenta que una máquina industrial tarda 18 horas a pleno rendimiento para conseguir esa concentración, la producción de ozono supone un consumo eléctrico considerable. Con lo que su eficiencia es aún menor.

En cuanto a los ozonizadores domésticos, podrían utilizarse para eliminar malos olores y poco más, con la gran desventaja de que deben estar funcionando constantemente. Y además para ser efectivos tienen que estar funcionando constantemente. De nuevo, en este campo los profesionales apuestan por los desinfectantes que sí aparecen en la lista del Ministerio de Sanidad.